
Más de 30 años después de que Pablo Escobar escapara de la prisión que él mismo diseñó, La Catedral —situada en Envigado, Antioquia— ha cambiado radicalmente de rol. Lo que alguna vez fue una cárcel de lujo donde el capo cumplió su trato con el gobierno colombiano hoy es un lugar con una historia muy distinta, entre el recuerdo de su pasado y la reflexión sobre su impacto histórico.
De prisión a refugio para ancianos
Tras la fuga de Escobar en 1992, La Catedral quedó prácticamente abandonada y deteriorada debido al paso del tiempo, el saqueo de materiales y el desuso. Con el paso de los años, el sitio fue transformado: ahora alberga un refugio para adultos mayores administrado por monjes benedictinos, parte de la Fundación Monástica San Benito Abad.
Esta transformación de un lugar asociado a una de las etapas más violentas del narcotráfico colombiano a un espacio donde se ofrece cuidado y asistencia social es un símbolo potente de cómo la memoria colectiva de Colombia ha buscado resignificar espacios marcados por la violencia.
Vestigios y recuerdos de un pasado icónico
Según reportó Univision citando a la agencia EFE, “hoy en ese lugar quedan pocos vestigios de lo que fuera la ‘jaula de oro’ de Escobar”; mientras el antiguo recinto fue prácticamente desmantelado, aún pueden verse algunos muros y vestigios que recuerdan su historia como cárcel”. Esto hace que el sitio, más allá de sus estructuras físicas, actúe como un recordatorio constante de lo que representó durante su breve pero significativo uso.
Estos pocos restos físicos no solo atraen a quienes buscan rastrear la historia del narcotráfico, sino que también son parte de recorridos turísticos y culturales que tratan de explicar cómo un criminal tan poderoso pudo vivir bajo custodia propia, con lujos y control casi absoluto.
Turismo histórico y riesgo de “narcoturismo”
Hoy en día, La Catedral es incluida en varias rutas de tours temáticos sobre la vida de Escobar, aunque muchos operadores advierten que no es tanto una cárcel para visitar, sino un punto histórico dentro de itinerarios más amplios que también incluyen otros sitios vinculados a su saga criminal.
Este fenómeno forma parte de una discusión más amplia sobre el llamado narcoturismo: lugares que se hacen populares por su asociación con crímenes, violencia o personajes infames. En Medellín, mientras algunos ven estos recorridos como una forma de aprender historia, otros critican que puedan glorificar figuras criminales.
Un espacio de memoria y reflexión
Además de su valor turístico, La Catedral ha generado debate en Colombia sobre cómo deben manejarse los sitios asociados a la violencia y al narcotráfico. Algunos sectores consideran importante conservar el lugar como un recordatorio histórico; otros prefieren que se desmantele cualquier vestigio para evitar celebraciones morbosas del pasado.
Si quieres comprender cómo este lugar y otros espacios relacionados con Escobar influyeron en su fuga y en los hechos que rodearon a la prisión, puedes leer nuestro artículo anterior sobre ¿por qué Pablo Escobar aceptó ir a La Catedral?
